¿QUIEN PUEDE ALCANZAR AL VIENTO?
"TODO ES VANIDAD".

Anhelos, proyectos, deseos... propósitos que el hombre coloca en el devenir de su vida. Y corre presuroso para alcanzarlos. Algunos los consigue, otros no. Pero sean cual sean los resultados, no cambian para nada el final de la vida del hombre.

Son muchas las rutas que recorremos en esta vida, tratando de encontrar aquello que al final nos llene y satisfaga por completo.

Riquezas conseguidas y por conseguir, placeres abordados y satisfechos algunos, mientras otros ilusos y quiméricos, se quedan a mitad del camino.
Pero nuestro corazón sigue anhelando aquello que complete el vacío inconcluso y que sature nuestras vidas con el sabor de la dicha.

Saliendo de la irresponsable tranquilidad de la niñez, abordamos la barca de nuestra pubertad y adolescencia, viendo como dulces inquietudes asaltan nuestra inocencia, que abandona su letargo.

Y así, vemos con esperanza miradas que sonríen; y besos que acarician hacen aletear emociones. Y nacen sentimientos cual mariposas, que en su metamorfosis, con igual velocidad se mueren.

De esta manera empieza el discurrir de una vida, que se nos antoja hermosa, y con vivencias plenas comienzan las luchas por superar pruebas ingentes. Competimos. Triunfamos. O salimos derrotados.

Sucesos que enmarcan nuestra vida en la tragicomedia de la cotidinidad cansina que aprisiona nuestro ser.

Matrimonios.... Uniones libertinas. Hedonismo a su máxima potencia. Solterías... Escogidas unas y sufridas otras. Grandes empresas. Pequeñas empresas. Grandes Fracasos. Grandes triunfos..... Pero al fin y al cabo, vidas insustanciales y acabadas, antes de comenzar.

El final se vislumbra igual para todos. Una muerte que se inició, en el momento en que nacimos. Vinimos a este mundo a vivir, para llegar a morir.

Tratamos de alcanzar al viento, luchando contra el mismo viento.
Esta es la vida simple de aquel que no conoce a Dios.
Es la inútil fundamentación en una filosofía material.

"Vanidad de vanidades, dijo el predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad." (Eclesiastés 1:2)

"En este mundo hay sólo dos tragedias. Una, es no obtener lo que uno quiere, y la otra es obtenerlo". (Oscar Wilde).

Pero Jesús dice: "...Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." (Juan 10:10)

¡Bendiciones!

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Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Yo soy el que silencia ese alarido en ciernes, que muere en tu garganta,
que te abraza en silencio pálido y desnudo;
que cubre tu insuficiencia impotente e inerme,
con un manto sonriente de Gozo y Eterno Amor.

JESÚS.